El consejo lo integran representantes de entidades cívicas, ayuntamientos y sindicatos
02-07-2009 - La primera fusión de cajas en Catalunya podría ser una realidad antes de final de año si se cumplen las previsiones que maneja la Generalitat. Caixa Sabadell, Caixa Terrassa y Caixa Manlleu trabajan contra reloj para sacar adelante un proyecto que pueda actuar como referencia para el resto del sector no sólo de Catalunya sino del conjunto de España.
Según los expertos, todo proyecto de concentración consta de tres fases. La primera es la de tanteo y aproximación entre las partes y es cuando se fijan las grandes líneas de la fusión pero sin entrar en el detalle concreto. Esta fase ya ha sido superada por las tres entidades después de dos meses de contactos. Fue ese proyecto inicial el que llevaron el lunes al Banco de España los directores generales de las tres entidades: Jordi Mestre (Caixa Sabadell), Enric Mata (Caixa Terrassa) y Dídac Herrero (Caixa Manlleu). El supervisor les dio el visto bueno y les animó a continuar con el proyecto.
El segundo paso es llevar el proyecto a los respectivos consejos de administración para que faculten a sus direcciones a elaborar un plan de fusión pormenorizado y detallado. La Generalitat trabaja con la idea de que los consejos de administración respectivos para aprobar el plan de fusión podrían materializarse a finales de julio o principios de septiembre, puesto que todo el mundo coincide en que agosto es un mes inhábil. En el consejo de una caja participan representantes de las entidades cívicas fundadoras, de las representativas de la zona de acción de la entidad, de los consorcios locales y de los representantes de los trabajadores.
El plan de fusión que debería elaborarse a partir de que los consejos de administración dieran su visto bueno recogería las necesidades de recortes de empleo previstas (vía prejubilaciones u otros sistemas no traumáticos), el cierre de oficinas, los equipos gestores, la ubicación de los servicios centrales, etcétera.
Una vez redactado y consensuado el plan de fusión debería ser sometido a votación en cada una de las asambleas generales. Es lo que los consultores llaman tercera fase. Durante todo el periodo, tanto el Banco de España como la Generalitat de Catalunya seguirán de cerca el proceso porque además deben ir autorizando cada uno de los pasos que se den. Por lo tanto, el calendario previsto es orientativo y está sujeto a múltiples variables. No en vano no sería la primera vez que una fusión acaba truncándose a mitad de camino.
En cualquier caso, la concentración que impulsan Sabadell, Terrassa y Manlleu se diferencia de otras iniciativas como la de las cajas de Castilla y León en que surge de dentro - en concreto, de las respectivas cúpulas-de las propias entidades. Han sido las direcciones de las tres cajas las que se han puesto de acuerdo en iniciar el proceso. Por lo tanto, las administraciones no han impuesto qué nombres deberían integrar el colectivo central de la primera fusión.
Mientras, las entidades continuaron explicando a sus plantillas las negociaciones. Ayer fue el turno de Caixa Terrassa, donde la dirección se reunió con el comité de empresa para informar de la situación de las conversaciones. Fuentes de CC. OO. señalaron que el proceso no es malo para el sector. Desde UGT se recordó que es necesario seguir de cerca la integración.
EDUARDO MAGALLÓN
La Vanguardia
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